Una respuesta política pensada en los sujetos

Todas y todos nos encontramos transitando una situación inédita e inesperada que interpela a la humanidad y a cada una de las subjetividades. La educación, como hecho eminentemente social, se ve afectada también por los efectos de la pandemia y las herramientas que el Estado pone en ejercicio para minimizar sus consecuencias.
Quienes conformamos el colectivo educativo de nuestro país, particularmente quienes formamos parte de la Educación Superior de la Provincia de Buenos Aires, sostenemos que esta trama no puede pasar inadvertida. Debe ser el guión que nos permita sostener el vínculo con el otro, sean colegas directivos, docentes, estudiantes o auxiliares.
La actividad cotidiana de las instituciones fue abruptamente interrumpida: los talleres iniciales como primer encuentro con los ingresantes y la construcción de un vínculo con ellos, la inscripción de estudiantes a las cursadas, la coberturas de cargos, las comisiones evaluadoras y concursos docentes. De pronto, directivos y docentes tuvieron que pensar rápidamente en soluciones que posibilitaran la continuidad pedagógica y de gestión desde sus hogares, cuya cotidianidad también se había visto modificada.
La realidad de los institutos de Educación Superior de la Provincia de Buenos Aires es sumamente diversa como así también las posibilidades de acceso a aquello que pretendemos, con la mejor intención formativa, hacer llegar a nuestros estudiantes. Muchos de ellos solo cuentan con datos móviles en sus teléfonos celulares; otros se encuentran aislados en zonas rurales. Una gran mayoría se encuentra sosteniendo material y económicamente a sus familias y pensando qué podría suceder con sus fuentes de ingreso cuando todo esto acabe.
Por otra parte, los equipos de conducción se encuentran con la responsabilidad de tener que garantizar no solo la continuidad pedagógica sino de dar respuesta a los requerimientos administrativos, con falta de insumos, datos, información, personal y con la posibilidad de transgredir lo expresado en los de decretos de necesidad y urgencia nacionales con relación al aislamiento social preventivo.
¿Cómo evitar que la voluntad docente no se transforme en una ficción pedagógica?
Será necesario establecer prioridades. Poder decirle al otro que quienes lo están recibiendo en el Instituto comprenden sus ansiedades, sus miedos y tienen algo para aportarle en la coyuntura: un saber, un tema en debate, una pregunta oportuna, un espacio de expresión, animándolo a dejar sus propias huellas. Esto es, traducir sus miedos y angustias en lazos y modos de mirarse y mirar al otro.
La red de trabajo colectivo y el intercambio de experiencias de cada región guardan un valor irrenunciable en este momento. Muchas instituciones están actuando con creatividad y empatía para hacer frente a esta coyuntura. Deberemos mirarnos y compartir experiencias, identificar acciones valiosas e institucionalizarlas, definiendo la política educativa desde la legitimación y socialización de los diferentes modos de hacer, de las distintas respuestas que tenemos para dar hoy.
Más que determinar líneas obligadas de acción pensadas con uniformidad, es menester la confianza. Confiar en los equipos y sus entramados territoriales habilitando diversas maneras de estar juntos, de encontrarse en acciones de escucha, intercambio, reflexión, lectura y escritura, respetando a cada uno y su singularidad mostrando en situación de que somos capaces de pensar esa diversidad en acto, sin apremios, con respeto, con una profunda humanidad contenedora.
Lo administrativo, la certificación, la cargas en sistemas; por cierto, importantes pueden esperar; lo que no puede esperar es defender la vida y defender la vida es habilitar los encuentros diversos, par a par, en grupos, virtuales, mano a mano mediados por la tecnología.
Aún cuando volvamos a las aulas intentando poner los mismos modos y formas de enseñar y de aprender algo habrá cambiado y, aunque en principio pueda no estar claramente expuesto, sedimentará porque esta situación crítica ha puesto en evidencia tres cuestiones: el sentido de algunas formas de la institucionalidad educativa; la inequidad manifiesta del sistema para dar respuestas a todos /as y la crisis de humanidad más grande de nuestro tiempo.
Tenemos la obligación de pensar una respuesta política desde la educación superior ya sea docente o técnica, una respuesta que anide nuevas y creativas formas de enseñar y de aprender centrada en los sujetos; ya no más el aula del profesor X a su medida y a medida del contenido a enseñar, sino un aula para los sujetos reales, con su humanidad, su dolor, su diversidad, sus puntos de partida: un aula centrada en los sujetos. Estamos obligados a pensar hoy esa profesionalidad a futuro.

En situaciones como ésta, la palabra y las acciones de las Direcciones de Educación Superior de Formación Docente Inicial y de Formación Técnica tienen que actuar de manera integrada y orientar el camino de lo posible dentro de la diversidad de un sistema educativo complejo. Este Consejo considera que ante la prolongación de la cuarentena y en vista que el volver a las clases presenciales e instituciones no será inmediato será necesario establecer algunos puntos:

– Generar una comunicación concreta, efectiva y autorizada entre las Direcciones de Formación Docente Inicial y Formación Técnica Superior y las instituciones
– Reorganizar generalmente el cronograma de datos de Mis alumnos y todo aquella información que requiera concurrir a las instituciones
– Establecer orientaciones para un cronograma académico específico del nivel superior atendiendo a la complejidad y diversidad del sistema de Educación superior de formación docente y técnica.
– Concretar a nivel central la aprobación de los Cupof, planilla B para que, cuando sea posible las instituciones puedan proceder a las coberturas
– Establecer orientaciones que colaboren con la virtualización de las actividades académicas cuidando la diversidad, falta de recursos y contextos complejos, recordando que no se trata de Educación a distancia y que el objetivo es el contacto con el estudiante.
– Implementar acciones de fortalecimiento de trayectoria para los jóvenes y adultos que cursan el nivel de Educación Superior ante el impacto que está emergencia sanitaria provocará. Como por ejemplo el establecimiento del boleto estudiantil
– Tramitar con Becas Progresar y otras a nivel nacional la prórroga de la confirmación aquellas instituciones deben hacer en virtud del acceso a datos

Entendemos que la cuarentena también permitió visualizar la gran complejidad de la provincia de Buenos Aires, de nuestro sistema educativo, pero también permitió poner al descubierto la particularidad del nivel superior de formación docente y técnica. Por tanto esto

Documento

requiere medidas propias para este nivel. Más allá que las acciones de otros niveles pueden ser ejemplos, la especificidad del nivel obliga a dar respuestas específicas.

A las comunidades, y a los equipos de directores, es momento de ser innovadores, de reflexionar en que hoy el rol es privilegiar los sujetos; lo demás (los contenidos, las planillas, los exámenes, los concursos, etc), lo demás puede esperar.
Y esperar que las respuestas del estado comprendan y vayan en la misma dirección.

Desde el territorio, 30 de marzo de 2020.-

Consejo Provincial de Educación Superior
de la Provincia de Buenos Aires

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